El FC Barcelona, bajo la dirección de Hansi Flick, llega a este compromiso en un momento inmejorable, respaldado por una racha perfecta en sus últimos cinco encuentros que confirma su dominio tanto en la liga como en el plano europeo. La reciente victoria por 2-0 frente al Espanyol reforzó la confianza del equipo y evidenció un funcionamiento colectivo muy sólido, especialmente en el apartado defensivo, donde ha logrado minimizar los errores y conceder muy pocas ocasiones. Este equilibrio entre eficacia ofensiva y seguridad atrás ha sido clave para sostener su excelente dinámica, permitiéndole controlar los partidos con autoridad. Con este rendimiento consistente y una clara superioridad en resultados, el Barcelona se perfila como claro favorito para avanzar a la final de la Supercopa, apoyado en su buen momento futbolístico y una identidad bien definida.
El Athletic Club, bajo la conducción de Ernesto Valverde, atraviesa un tramo de la temporada marcado por la irregularidad, con resultados que no han acompañado su tradicional competitividad. En las últimas jornadas, el equipo ha tenido dificultades para imponer su juego, sumando pocos triunfos y dejando escapar puntos importantes, una tendencia que volvió a evidenciarse en el empate frente a CA Osasuna, donde volvió a quedar en deuda en el aspecto ofensivo. Aunque el Athletic mantiene su identidad histórica y capacidad para competir en escenarios exigentes, la falta de contundencia y continuidad en su rendimiento le ha pasado factura. En este contexto, el conjunto bilbaíno necesita elevar su nivel colectivo y encontrar mayor eficacia si pretende estar a la altura del desafío que supone medirse ante un rival de la jerarquía del FC Barcelona.
